La ansiedad es uno de los grandes males de nuestra época. La mayor parte de personas, a día de hoy, la han sufrido o la sufrirán en algún momento de su vida.
Si tú también la sufres, te animo a que busques las herramientas adecuadas para aprender a gestionarla. Pero, antes de nada, has de saber un par de cosas sobre ella:
La ansiedad nunca se va de un día para otro, ni muchísimo menos.
Hay personas que la sufren durante momentos puntuales de su vida y, con esfuerzo y terapia, no vuelven a sentirla; como también hay personas que tienen que convivir con ella durante toda su vida.
Cuanto más intentes no tener ansiedad, más ansiedad tendrás.
Cuando no consigues dormirte y te esfuerzas mucho en intentar dormirte, ¿qué suele ocurrir? Lo más probable es que te pongas aún más nerviosx y te cueste aún más dormirte. Pues con la ansiedad ocurre exactamente lo mismo.
Si no atajas la causa, volverá a aparecer tarde o temprano.
Está muy bien comenzar por tratar sus síntomas. Pero, si no buscas y mejoras la gestión de las causas de tu ansiedad, puede que te dé momentos de tregua, pero tarde o temprano regresará.
La medicación puede ser útil, pero no ataca la causa.
La medicación o cualquier tratamiento sintomático de la ansiedad pueden ser muy útiles, dependiendo de tu caso, pero si nunca abordas la causa, la ansiedad nunca desaparecerá y desarrollarás dependencia y tolerancia a la medicación.
Siempre hay una causa, aunque no logres identificarla.
No siempre es fácil averiguarlo por unx mismx. La terapia siempre te puede ayudar en esta fase.
Cómo aprender a gestionar la ansiedad
1. Aprende a aceptarla
Puede parecer fácil, pero es todo un proceso mental que lleva un tiempo. Y es un paso imprescindible para avanzar. Si te sientes atascadx aquí, lo mejor es que lo trabajes con ayuda de un(a) psicólogx.
2. Comprométete a convivir con ella
Que la aceptes no significa que te resignes, solo que seas eficiente: la ansiedad va a estar en tu vida por un tiempo y se va a presentar cuando menos la necesites. Así que, lo más práctico que puedes hacer es aprender a seguir con tu vida a pesar de ella.
3. Conoce tu ansiedad
La manejarás mejor si conoces cómo es: cuándo suele aparecer, por qué y cómo.
Algunos de los síntomas más típicos de ansiedad son los siguientes:
- Pensamientos más repetitivos e intrusivos de lo habitual
- Presión o dolor en el pecho
- Sensación de dificultad para respirar
- Hiperventilar
- Pulso acelerado o taquicardia
- Tensión muscular (a nivel cervical, mandibular, frontal…)
- Calor, sudoración, sudores fríos
- Temblor, mareos, debilidad…
- Bloqueo, quedarte en blanco, dificultad para concentrarte
- Impulso muy fuerte de escapar de la situación
- Náuseas, vómitos, inhibición del hambre…
- Cansancio excesivo después de un episodio fuerte
- …
4. Aprende a respirar
Aunque llevemos toda la vida respirando, muchxs no sabemos respirar, o no somos conscientes de lo imprescindible que es respirar bien.
Piensa que cada vez que inspiras estás haciendo que todas tus células tengan el oxígeno necesario para hacer sus funciones. Cuando hiperventilas, por ejemplo, el oxígeno empieza a no llegar correctamente y, por tanto, será mucho más difícil que tu cuerpo esté en equilibrio y calmado.
Por contra, cuando consigues controlar tu respiración, esto favorece que tu musculatura permanezca relajada, el corazón vuelva a latir a un ritmo normal, y que tu sistema cognitivo (la velocidad de tus pensamientos) regrese a la normalidad. En resumen, tu organismo volverá con más facilidad al equilibrio.
5. Busca las causas que la originan
Este paso puede resultar largo y difícil dependiendo de las circunstancias de cada persona. Si te sientes incapaz por ti mismx, te será mucho más sencillo tratarlo en terapia. Necesitarás trabajar en conocerte, comprenderte y revisar tus miedos e inseguridades para así entender el origen de tu ansiedad.