Test: Cuánto sabes de nutrición saludable
La cultura de las dietas ha hecho mucho daño en nuestra salud mental, pero también en la física. Se nos ha vendido durante mucho tiempo que intentar adelgazar o mantenerse delgadx es lo más importante, incluso por encima del bienestar emocional y de la salud.
Desgraciadamente, para la mayoría de las personas, el mensaje ha sido y sigue siendo éste:
«Si consigues adelgazar, eso es lo principal y significa que vas bien: da igual cómo te estés sintiendo, la relación que estés gestando con tu cuerpo o con la comida; da igual incluso si tus analíticas o tus dolores han mejorado o no, lo que importa es que ahora por fin estás delgadx.«
Lógicamente, viviendo en una sociedad con tanta presión por la delgadez y discriminación por lo que no entra en ese patrón, cualquier solución aparentemente rápida y fácil es bienvenida. Por eso llevamos décadas bombardeadxs con dietas milagro, productos adelgazantes y consejos nutricionales erróneos o dañinos para la salud pero que te prometen conseguir la ansiada delgadez.
En resumen: puede que las dietas te hayan generado un «cacao mental» y bastantes creencias equivocadas sobre nutrición, metabolismo, salud mental… psiconutrición.
Así que… ¡te pongo a prueba!
Te recomiendo leerlas de la manera más textual que puedas porque, te aviso, en algunas de ellas «he ido a pillar»
1) Cuando el número en la báscula aumenta, significa que has engordado,
¿VERDADERO O FALSO?
Una báscula es un aparato que mide el peso de «lo que le pongas encima» (cantidad de materia de un cuerpo por la gravedad).
Si tú pones harina, huevos y azúcar en el robot de cocina para hacer un bizcocho, la pesa del robot te dirá que dentro hay 200 gramos, pero no te dice cuánto hay de cada cosa, salvo que lo peses por separado.
De la misma forma, si tú te subes a la báscula, ésta calcula el peso total de tu cuerpo, pero no dice nada de su composición (masa muscular, grasa, agua…).
Ver que has subido unos gramos en la báscula no significa, necesariamente, que hayas «engordado» (ganado masa grasa). Puede que te vaya a bajar la regla, que lleves días sin ir al baño, que hayas ganado masa muscular o retenido más líquidos de lo habitual.
…Así como ver que has bajado unos gramos tampoco significa necesariamente que hayas perdido grasa (de hecho, puede que hayas perdido masa muscular, lo cual no suele ser lo deseable de cara a la salud).
La respuesta es… FALSO.
Recomendación: Además de que la báscula es engañosa, pesarse con frecuencia suele resultar dañino para la salud mental y contraproducente para mantener unos buenos hábitos. Lo mejor que puedes hacer es guardar la báscula en el armario y empezar a buscar la manera de mejorar tus hábitos de una forma realista, alcanzable y sostenible en el tiempo.
2) Algunos alimentos, como la bollería o la comida rápida, «engordan»,
¿VERDADERO O FALSO?
La cantidad de masa grasa que hay en tu cuerpo puede aumentar (lo que llamaríamos engordar) sin comer bollería, comida rápida o ultraprocesados. Así mismo, la cantidad de masa grasa de tu cuerpo puede disminuir (adelgazar) comiendo bollería.
Lo que determina que engordes o adelgaces son muuuuuchos factores diferentes (tu edad, sexo, genética, sistema hormonal, niveles de estrés, estilo de vida…); no es un alimento por sí solo el que determina que engordes o adelgaces.
Ningún alimento, de por sí, engorda o adelgaza.
Recomendación: Dicotomizar los alimentos en prohibidos vs. permitidos o «que engordan» vs. que no engordan, terminará siendo contraproducente para tus hábitos y tu salud mental (todo lo que te prohíbas, te apetecerá más). Aprende a dejar atrás las prohibiciones y la culpa, disfruta y saborea de TODOS los alimentos que elijas comer. Se puede tener una alimentación muy saludable siendo flexible y disfrutando de la vida.
La respuesta era… FALSO.
3) Comerse una naranja es lo mismo que tomarse un zumo de naranja
¿VERDADERO O FALSO?
A nuestro cuerpo no solo le importa qué comemos, si no cómo lo comemos. Aunque una pieza de fruta entera o en zumo puedan parecer lo mismo, no tienen nada que ver a nivel metabólico y de salud.
Cuando tomas una pieza de fruta entera, estás tomando su jugo (agua y nutrientes) junto con la fibra y minerales que existen en su pulpa y corteza. De modo que tu sistema digestivo absorberá de manera lenta los azúcares que contiene.
Cuando tomas la pieza de fruta en zumo, la absorción de los azúcares es mucho más «de golpe» y estarás privando a tu cuerpo de la fibra que tanto necesita para muchos procesos.
Recomendación: La fruta es un grupo de alimentos completamente saludable, te aporta vitaminas, minerales y fibra.
Si quieres empezar a comer más fruta, procura tener siempre el frutero de casa con suficiente variedad y colores; será más fácil que te apetezca.
La respuesta era… FALSO.
4) El cortisol elevado (hormona del estrés) puede hacerte engordar o no adelgazar,
¿VERDADERO O FALSO?
El cortisol es la hormona «del estrés», necesaria para que nuestro cuerpo funcione de la mejor manera en «situaciones de emergencia» (cuando cogemos una infección viral, una enfermedad, estamos muy preocupados por algo, llevamos mucha carga de actividad física, tenemos ansiedad o depresión…).
Pues bien, se ha visto que muchas personas que tienen el cortisol elevado de forma constante durante una etapa de su vida, tienden también a acumular más grasas.
Algunas teorías dan ésta explicación: si nuestro cuerpo está diseñado para sobrevivir y, hace millones de años, el mayor riesgo para nuestra supervivencia era morir de hambre… cuando entramos en situación de emergencia por el motivo que sea, el cortisol decide que hay que ahorrar energía por si vienen tiempos de hambruna. Esa energía en nuestro cuerpo se almacena en forma de grasa.
Recomendación: Según esto, si una dieta restrictiva te genera estrés, ansiedad, preocupación, culpa… acaba siendo inútil y contraproducente para perder peso (además de dañina para tu salud mental y, con ello, física).
La respuesta era… VERDADERO.
5) Lo más saludable es evitar las grasas de los alimentos,
¿VERDADERO O FALSO?
Para empezar, tenemos que diferenciar dos tipos de grasas. Uno de estos grupos es el de los ácidos grasos monoinsaturados y poliinsaturados (quizás te suenen los nombres omega 3, omega 6, ácido oleico, linoleico, EPA, DHA…).
Pues bien, es imprescindible para el correcto funcionamiento de tu cuerpo que disponga de niveles suficientes de estos ácidos grasos. Y ten en cuenta que algunos de ellos son esenciales (tu cuerpo no puede sintetizarlos), por eso hay que ingerirlos con la alimentación.
Recomendación: La cultura de las dietas ha demonizado algunos alimentos muy saludables por contener, supuestamente, muchas calorías o grasas. Quita de tu «lista de alimentos prohibidos» el pescado azul, los frutos secos, los huevos, el aceite de oliva virgen…
La respuesta era… FALSO.
