La presión por cumplir con los cánones de belleza y la cultura de las dietas generan que, cada vez más, desarrollemos, desde bien jóvenes, una relación rechazo y odio hacia nuestro cuerpo y, por consiguiente, sintamos la necesidad y la presión por cambiarlo a cualquier precio.

Los trastornos de la conducta alimentaria suelen empezar con la primera dieta, con la que empiezas a interiorizar que ciertos alimentos son prohibidos, que tienes que controlar lo que comes y todo lo que haces entorno a la comida, que no mereces disfrutar de la comida como cualquier otra persona, que la comida es tu enemigo.

…aunque el mal concepto sobre tu cuerpo y el rechazo hacia él, probablemente habían empezado ya mucho tiempo atrás, a raíz de mensajes negativos hacia él de otras personas, de lo que veías o escuchabas en los medios de comunicación, redes sociales o en la industria de la moda, de cómo te sentías al compararte con otras personas…

Pero, por suerte, cada vez existen más profesionales de la salud preparados para abordarlos.

¿Cómo puedo saber si tengo un trastorno de la conducta alimentaria?

  • Miedo excesivo a engordar
  • Necesidad de controlar constantemente lo que comes
  • Culpa recurrente por haber comido
  • No disfrutar de la comida
  • Imagen corporal distorsionada
  • Comprobaciones constantes para ver si tu cuerpo cambia
  • Tu estado de ánimo depende de la báscula
  • Repercusiones en tu vida social
  • Episodios de atracón
  • Conductas compensatorias
  • Hacer ejercicio de forma obsesiva


*Estas son solo algunas pistas. No te las tomes al pie de la letra:
¡Consulta un/a profesional!